Sexualidad y relaciones sanas

 

Muchas veces hemos escuchado que debemos tener una educación sexual que permita tener más responsabilidad en el manejo de la sexualidad solo reduciendo su significado al ámbito biológico o social. Lamentablemente la formación en la educación sexual se limita a una prevención del embarazo y de evitar el contagio de enfermedades de trasmisión sexual. Pero la sexualidad va más allá de esas dos cosas, que si bien entendemos abarca todas las dimensiones del ser humano.Desde que estábamos en el vientre de nuestra madre hemos estado en una constante formación de la identidad sexual, si tomamos como referencia que se fueron formando los órganos sexuales, que al nacer fuimos tratados como niñas o niños, que durante nuestra niñez crecimos en ambientes que influyeron en la formación de concebir la sexualidad y como comportarnos según los roles que cada uno desempeña en la sociedad.Actualmente nos encontramos con una idea muy pobre de lo que es la sexualidad, muchas veces limitándolo solo a una acción y que permea en nuestra propia concepción y en las creencias que tenemos al respecto, ya sea porque en nuestras familias nunca nos hablaron del tema, porque en la escuela recibimos una formación deficiente o distoriconada, porque aunado a lo anterior nos dejamos llevar por los mitos que escuchamos.Cada uno en el estado de vida que elegimos, Célibes o no, estamos invitados a vivir con responsabilidad nuestra sexualidad, pero a veces se piensa que es difícil controlar los impulsos sexuales sobre todo cuando se ve como algo puramente instintivo, pero algo que no debemos olvidar es que la sexualidad humana es distinta a la sexualidad animal, ya que ésta se identifica exclusivamente con lo genital, que funciona exclusivamente de la acción de las hormonas sobre el sistema nervioso.En el caso de la sexualidad humana tiene además de las hormonas otros elementos en juego como la racionalidad que permite manipular los instintos, posponerlos e imponer a sus impulsos sexuales condiciones y límites que le permiten hacer uso de su libertad para hacerse cargo de lo erótico y de lo instintivo.

Ahora bien, la sexualidad humana está compuesta por un conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológico-afectivas que caracterizan a cada sexo. Esta sexualidad se expresa a través de los pensamientos, deseos, creencias, actitudes, conductas, relaciones interpersonales, entre otras cosas. La formación de la sexualidad está influida por factores biológicos, sociales, culturales y familiares.
En la forma en que desarrollemos nuestra identidad sexual es como vamos a establecer vínculos afectivos que nos ayudan a tener relaciones interpersonales significativas y sanas.

La sexualidad es entonces una dimensión fundamental del ser humano porque es necesaria para identificarlo como tal y por ello está íntimamente relacionada con la afectividad, la capacidad de amar y la aptitud para relacionarse con los demás. No se puede entender una sexualidad equilibrada sin que haya una integralidad entre todas sus dimensiones, donde cada expresión de la sexualidad está conectada con el corazón y la razón.

Elaborado por: Leticia Herrera 

 

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