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Sanar nuestros recuerdos es darle un lugar a nuestra historia




« Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos. »
Jorge Luis Borges


Almas psicología

¿Alguna vez has tenido la incesante necesidad de dejar atrás algunas experiencias o recuerdos dolorosos? La mayoría de las personas hemos pasado por ese mismo deseo porque quizá un recuerdo despierta en nosotros emociones que nos generan algún tipo de malestar. Muchas veces al esforzarnos por olvidar las experiencias, en lugar de alejarlas, lo que provocamos es que se acentúen cada vez más y que las emociones que nos generan se actualicen.

Así que te vamos a compartir algunas ideas que te ayudarán a entrenar tu memoria para que logres encontrarle un lugar a esos recuerdos en tu historia de manera que puedan ser significativos para ti.

Tenemos varios tipos de memoria, pero solo vamos a mencionar dos: la memoria sensorial (recordamos olores, sonidos, sabores, etc.) y la memoria emotiva (las emociones que sentimos al tener una experiencia), éstas son las que más recordamos. La memoria nos permite actualizar los recuerdos a través de las emociones que asociamos a ellos.

Entonces, el primer paso es “hacer memoria” de los acontecimientos. La memoria es selectiva y almacena lo que es relevante y el cerebro registra lo que tiene un significado importante; asimismo, generosamente permite el olvido de cosas que hemos aprendido, pero que carecen de interés. Esto no significa que todo lo que olvidamos se pierda para siempre, sino que en algunos casos se quedan almacenados y en otros, cuando no son significativos, desaparecen. Aunque también existen olvidos asociados a enfermedades que surgen con la edad.

El recuerdo a petición no siempre resulta fácil, hay que tomar en cuenta que poseemos reminiscencias de acontecimientos que creíamos borrados y que, en muchos casos, nuestra memoria almacena no lo que pasó exactamente, sino las interpretaciones subjetivas de lo que creemos haber vivido. A veces, en esas interpretaciones magnificamos o minimizamos los hechos porque incorporamos en el recuerdo el impacto que nos causaron a nivel emocional, ya sea de forma agradable o desagradable. Por eso, más allá de los detalles de los acontecimientos, lo que es importante es observar lo que significa para cada uno de nosotros y como ha tenido efecto en nuestra vida al paso del tiempo.

- Hagamos un ejercicio- piensa en un recuerdo significativo, trata de ubicar en una línea del tiempo las emociones asociadas al recuerdo en cada etapa de tu vida, observa si han cambiado y lo que te han aportado. ¿Qué tal tu experiencia? Es interesante observar si esos recuerdos te fortalecieron para vivir nuevas experiencias, o te paralizaron y no permitieron que descubrieras nuevas cosas.

Traer al presente los acontecimientos pasados con todos los sentidos, nos permite darles lugar en el aquí y ahora y registrar los recursos emocionales que ahora se tienen para enfrentar nuevas situaciones, también nos permite evitar el juicio sobre la forma en que resolvimos en el pasado, obtener aprendizajes y honrarlos. Así que te invitamos a trabajar con tu memoria y tus recuerdos para sanarlos, darles un lugar y vivir con mayor libertar el aquí y ahora.

Preguntas para reflexionar:

¿Tienes experiencias que desearías no hubieran pasado?

¿Qué haces cuando aparecen recuerdos dolorosos?

¿Te has percatado que evitas algunas experiencias porque las asocias con recuerdos dolorosos?

Bibliografía para profundizar:

- Morgado, I. (2015). Aprender, recordar y olvidar: Claves cerebrales de la memoria y la educación. CDMX, México: ARIEL.

- Bizouard, C. (2002). Entrena tu memoria. Una Guía práctica desde los 9 a los 99 años. Barcelona, España: PAIDÓS.




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