Sacerdote de corazón, más que de intelecto: Santo Cura de Ars

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El 04 de agosto se celebra a San Juan María Vianney,  mejor conocido como el Santo Cura de Ars. Es una buena oportunidad para reflexionar sobre algunos aspectos de su vida, sobretodo lo que se refiere a su afectividad, la cual estaba totalmente volcada al amor a Jesús y al servicio en su ministerio sacerdotal.

Primeramente, hemos de decir que el Santo tuvo muchas dificultades para llegar a ordenarse sacerdote. El principal impedimento parecía ser su capacidad intelectual. Padeció mucho en sus estudios en el seminario, pues no lograba memorizar y tenía especial problema con el latín. Sin embargo, no desistió y gracias a la ayuda de algunas personas, logró terminar sus estudios y ordenarse sacerdote.

San Juan María Vianney es un claro ejemplo de lo que implicaría ser un sacerdote de corazón, más que de intelecto. Lo que más resalta en él es su voluntad y perseverancia. A continuación mencionaremos algunas características del Santo Cura de Ars:

Involucramiento emocional. Estaba realmente involucrado, afectivamente hablando, con su ser sacerdote, tanto, que lo vivía con especial entrega.

Actitud de servicio y empatía. La actitud de servicio se reflejaba, entre otras cosas, en que podía incluso estar mucho tiempo escuchando y aconsejando a las personas en el confesionario.

Humildad. Era un hombre que reconocía sus debilidades y no tenía una actitud de presunción, a pesar de sus cualidades especiales y fama.

Es de resaltar que el Santo tuvo diversos logros a pesar de no ser un intelectual o filósofo dotado. En ocasiones, en la formación de los sacerdotes, se ha puesto especial énfasis en el aspecto intelectual, dejando de lado, o en un lugar secundario, el aspecto humano. El Santo Cura de Ars, es un claro ejemplo de que lo más importante para un sacerdote es ser una persona involucrada afectivamente con su ministerio y sobretodo con las personas a quienes se sirve a través de éste.