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Reconectando con el otro




Lic. María Piedad Martínez Ocádiz

¡Vacúnate contra el miedo!

“El que dice: «Amo a Dios», y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve?” (1 Jn 4,20)

Reconecta con tu hermana/o para amarla/o como Dios espera que le ames, eres un ser relacional y solo en diálogo con el otro llegarás a realizarte plenamente. Ver al otro con más detalle, tiempo, comprensión, facilitará el intercambio de ideas, sentimientos y emociones. (Sada, 2014)

En esta época de pandemia se puede crecer mucho en amor hacia el otro porque la pausa obligada de estos días, abre los espacios de diálogo al interior de nuestras comunidades. Un diálogo fraterno lleno de paciencia y comprensión.

Durante esta contingencia TENEMOS la oportunidad de ver más a NUESTROS hermanas/os de la comunidad, en circunstancias que nunca habíamos vivido. Es un buen momento para reconectar con ellas/os, PARA amarlos más.

Muchas veces DAMOS por hecho que CONOCEMOS a las personas y que por la simple razón de vivir, rezar y comer bajo el mismo techo las QUEREMOS y SOMOS familia, pero en ocasiones esos vínculos no son tan profundos como debieran ser.

Normalmente siempre ANDAMOS corriendo con pendientes, mucha gente que atender y apostolados que sacar adelante. En estos días de actividad externa limitada PODEMOS hacer que la actividad en el interior de NUESTRA casa sea MÁS productiva para todos.

Piensa en aquellas actividades diarias y de rutina que en situaciones normales haces en pocos minutos porque debes empezar pronto tu día. En estos momentos puedes DEDICARLES más tiempo, disfrutar de ellas. Esto te permitirá estar más serena/o cuando entres, en contacto con las personas de tu comunidad.

Las situaciones de convivencia por ejemplo en las comidas se convierten en un reto para empezar a ver con detenimiento al otro, tener paciencia y comprender su estado de ánimo ante la contingencia. Mira sus ojos, intenta RECONOCER la situación emocional de la otra persona, puede ser que tenga o no ganas de hablar.

Mira la expresión de su rostro. ¿Esta rígido o relajado, serio o sereno, come lento o rápido, busca tu mirada cuando deja de comer o permanece concentrado en su plato? Todo lo anterior son mensajes, recuerda que la comunicación no verbal dice, a veces, más que mil palabras.

Aprende a observar al otro, y con base en lo que observes habla con ella o él. Algunos días necesitarás que te escuchen más a ti, otros puede ser que la otra persona necesite de tu consejo o simplemente de tu escucha atenta y cariñosa. No hace falta que tengas una respuesta para todo, en ocasiones bastará tu mirada para que la otra persona se sienta reconfortada.

Fuentes:

Sada Fernández, R. (2014). Saber mirar es saber amar. México, Minos III Milenio




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